El hallazgo original se produjo a unos 40 kilómetros de la costa inglesa durante las tareas de mapeo del fondo marino para la construcción de un parque eólico de la empresa Scottish Power. Tras delimitar un área de protección para no alterar el entorno, el ancla fue extraída con éxito y, desde entonces, ha sido sometida a un minucioso proceso de estabilización y restauración.
La preservación del objeto se considera una auténtica rareza fuera del mar Mediterráneo. Al revés de lo que suele suceder con los restos de madera y hierro expuestos a las corrientes del norte de Europa, esta pieza quedó sepultada rápidamente bajo una espesa capa de arena.
Las exploraciones arqueológicas en la zona del parque eólico no solo revelaron el ancla imperial. El lecho marino del Mar del Norte ha demostrado ser un verdadero archivo del tiempo, donde también se localizaron restos de un submarino alemán de la Primera Guerra Mundial y misteriosas estructuras neolíticas que datan de miles de años atrás. Sin embargo, para los historiadores, el ancla romana sobresale como la joya de la corona por lo que representa para la historia de la navegación.
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales como en Facebook: Azteca Guerrero, vía Twitter: @Azteca_Gro, Instagram: @tvaztecaguerrero y TikTok: @tvaztecaguerrero