A pesar de la notable afluencia de personas en diversos puntos turísticos, la derrama económica se quedó muy por debajo de las proyecciones iniciales.
Los testimonios de los restauranteros coinciden en un fenómeno preocupante: el turista llegó, pero no consumió como en años anteriores. Javier Reynada, empresario del sector, señaló que zonas tradicionales como la Zona Dorada, la Náutica y Pie de la Cuesta se vieron severamente afectadas.
Faustino García, otro restaurantero afectado, comentó que la actividad se limitó exclusivamente a los días viernes, sábado y domingo, mientras que el resto de la temporada se percibió como un fin de semana normal, sin el movimiento característico de las vacaciones.