Durante los meses de abril y mayo, la combinación de temperaturas extremas y la reducción en los niveles de agua ha encendido las alarmas entre los habitantes de la Laguna de Tres Palos, quienes temen una repetición de las mortandades masivas de peces ocurridas en años anteriores.
A lo largo de los 15 kilómetros que abarca la laguna, más de ocho especies de peces luchan por sobrevivir. El calentamiento del agua no solo afecta su salud inmediata, sino que amenaza directamente su ciclo de reproducción.
La escasez ya se siente en el bolsillo de las familias de comunidades como Barra Vieja. Antonio García Magdaleno, pescador afectado, señala que la falta de regulación y las condiciones climáticas están desabasteciendo la laguna. La falta de ejemplares adultos no solo reduce las ventas, sino que ahuyenta a los clientes que buscan la pesca deportiva o recreativa.
Para los pescadores de Guerrero, la estadística oficial no ofrece consuelo: mientras el calor siga subiendo, su medio de vida permanece en la cuerda floja.