La relación entre México y Estados Unidos se tensiona y apunta a un escenario crítico. Washington endurece su postura y condiciona la cooperación antidrogas a resultados concretos: detenciones, extradiciones y acciones contra el crimen y sus posibles protectores.
La nueva estrategia, dijeron, incluye operaciones conjuntas, mayor control fronterizo y vigilancia a la industria química, con el fentanilo como prioridad.
Además, Estados Unidos insiste en la extradición de funcionarios relacionados, como Rubén Rocha Moya. Del lado mexicano, el tema no parece urgente, su paradero es incierto, aunque eso sí, con seguridad incluida, porque al parecer en medio de una crisis binacional hay casos que oficialmente no son urgentes.