Este organismo marino, compuesto en un 95% por agua, se caracteriza por sus tonalidades azuladas o violetas que le permiten camuflarse fácilmente entre el oleaje.
Aunque su apariencia puede resultar llamativa, sus tentáculos poseen células urticantes que pueden provocar quemaduras dolorosas, inflamación e incluso reacciones alérgicas severas en personas sensibles.
Locales y trabajadores de la zona señalan que la aparición de estas medusas es común durante los meses de abril y mayo. Óscar Mojica, habitante de la zona, advirtió sobre el riesgo especialmente para los menores: “Es peligroso para los turistas, más para los niños, porque la azul pica muy feo”.
Por su parte, Fernando Solano, quien también ha sufrido picaduras, comentó que el ardor es intenso y que los locales suelen recurrir a remedios caseros como arena caliente para mitigar el dolor, aunque los especialistas recomiendan seguir protocolos médicos establecidos.