En un lapso de pocas horas, la región recibió un acumulado acumulado de aproximadamente 460 mm de agua, un volumen que superó todos los registros históricos locales y provocó inundaciones repentinas de extrema gravedad.
El impacto del temporal ha sido devastador para las comunidades de la zona, dejando un saldo inicial de una persona fallecida y dos más declaradas oficialmente como desaparecidas. Las autoridades locales han activado de inmediato los protocolos de máxima emergencia para coordinar las labores de búsqueda y rescate.
La velocidad con la que se elevaron los niveles del agua obligó al despliegue de un operativo de rescate a gran escala. Hasta el momento, alrededor de 19,000 personas han sido evacuadas de urgencia de las zonas bajas y trasladadas a refugios temporales habilitados por el gobierno civil, con el fin de salvaguardar sus vidas ante el riesgo latente de nuevos deslizamientos de tierra.