El aumento desmedido en los costos de vida y la persistente inseguridad se han convertido en los principales obstáculos para el desarrollo comercial en la región.
El encarecimiento de la canasta básica y el precio de la gasolina han generado un efecto dominó en los pequeños negocios. Erika Correa, emprendedora local, señala con preocupación la pérdida del poder adquisitivo.
Más allá de los números, el factor social pesa de manera crítica. La violencia e inseguridad en el puerto han sembrado incertidumbre tanto en locatarios como en clientes.