Este efecto óptico ocurre cuando el sol brilla desde detrás de una persona que está mirando hacia abajo, desde una cresta o pico, hacia la niebla o las nubes.
Aunque antiguamente se creía que era una aparición mística, hoy sabemos que es un regalo de la física atmosférica que solo ocurre bajo condiciones muy específicas de luz y humedad. Sin duda, una recompensa mágica para quienes desafiaron la altura de los Andes peruanos.