Los repartidores argumentan que la regulación forzosa reducirá su margen de ganancia neta al introducir nuevas cargas impositivas y descuentos.
Mientras el Ejecutivo defiende la medida como una forma de acabar con la “precarización” y dar dignidad al trabajador, los gremios de repartidores independientes sostienen que el modelo actual, aunque imperfecto, les permite generar más dinero que un empleo tradicional.