La elección de esta ave no es casualidad. Admirado universalmente por su extraordinaria belleza caracterizada por el verde intenso de sus plumas que contrasta con su pecho carmesí y las largas serpentinas de su cola, el quetzal es, por encima de todo, un símbolo viviente de libertad.
La creencia popular de que esta mística ave no puede vivir ni reproducirse en cautiverio ha forjado su leyenda como un estandarte de soberanía e independencia para los guatemaltecos.
Sus plumas verdes, que brillan con destellos dorados y azulados según la luz del sol, eran más valiosas que el mismísimo oro. Eran utilizadas exclusivamente para confeccionar los majestuosos tocados de los reyes, sacerdotes y grandes guerreros, quienes las recolectaban sin dañar al ave, liberándola inmediatamente después para preservar su existencia.
Hoy en día, el quetzal no solo adorna la bandera, el escudo nacional y da nombre a la moneda local, sino que también representa el rostro de los esfuerzos de conservación en la región.
Su estatus como ave nacional entre casi 750 competidoras aladas recuerda constantemente a las autoridades y ciudadanos la urgencia de proteger los bosques nubosos, su hábitat natural, garantizando que el místico vuelo de este lazo viviente con el pasado prehispánico jamás se extinga.
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales como en Facebook: Azteca Guerrero, vía Twitter: @Azteca_Gro, Instagram: @tvaztecaguerrero y TikTok: @tvaztecaguerrero