Los hechos ocurrieron cuando los propietarios de los caninos perdieron el control de la situación. Según testigos, el incidente se originó debido a que uno de los animales no portaba correa, lo que provocó el ataque inicial hacia la otra mascota.
En lugar de separar a los animales de manera pacífica, los dueños comenzaron a intercambiar insultos y reclamos. La tensión subió de tono en cuestión de segundos, pasando de las palabras a los golpes y empujones, involucrando incluso a familiares y transeúntes que intentaban intervenir.
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales como en Facebook: Azteca Guerrero, vía Twitter: @Azteca_Gro, Instagram: @tvaztecaguerrero y TikTok: @tvaztecaguerrero.