Los pequeños negocios de comida y las tradicionales fondas en los mercados de Acapulco enfrentan un panorama económico crítico. El incremento desmedido en el precio del jitomate, un insumo básico en la cocina mexicana, ha obligado a los comerciantes a ajustar sus presupuestos y estrategias para no desaparecer.
Para las cocineras de los mercados locales, como el de Tres Palos, la situación es insostenible. Comerciantes como Rufina Reyes, quien se dedica a la venta de sopes, señalan que ahora deben invertir mucho más dinero en la producción de sus platillos.
A pesar de que el precio del jitomate se ha triplicado en las últimas semanas, muchas fondas han tomado la difícil decisión de no aumentar el precio de sus platillos finales para no ahuyentar a su clientela habitual. Sin embargo, esto significa que el margen de ganancia para las familias que dependen de este comercio es cada vez más estrecho.
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