Si bien los comerciantes reportan una estabilización en sus ventas, el incremento desmedido en los productos de la canasta básica, la gasolina y el transporte público está mermando severamente el poder adquisitivo de las familias guerrerenses.
Con el regreso a clases, la actividad comercial en los mercados locales ha recuperado su ritmo habitual. Según los locatarios, las ventas han llegado a estabilizarse hasta en un 90%, debido a que las familias retoman sus rutinas y aumentan el consumo de alimentos para desayunos y comidas escolares.