En el poblado de La Sabana, el jardín de niños local se llenó de vida desde las primeras horas del día. Historias como la de la señora Anabel Parra destacan el compromiso familiar; ella y su nieta, la pequeña Lulú, llegaron casi 40 minutos antes de la apertura de puertas para asegurar un inicio sin contratiempos.
Por otro lado, el señor Martín Castro compartió la satisfacción de acompañar a su nieta en este día tan especial, resaltando la organización familiar que comienza desde las 7:30 de la mañana para que los pequeños asistan bien preparados.