El descubrimiento, situado en la formación geológica Durupinar en el este de Turquía, ha puesto a la comunidad científica a reevaluar lo que sabemos sobre los eventos catastróficos de la antigüedad.
Los restos han sido datados entre hace 5,000 y 3,000 años, lo que coincide cronológicamente con los periodos mencionados en los textos antiguos sobre el Gran Diluvio.
A pesar del entusiasmo, muchos científicos mantienen la cautela. Argumentan que la forma del “barco” podría ser simplemente una formación natural de piedra caliza moldeada por la erosión. La ausencia de estructuras de madera conservadas sigue siendo el principal obstáculo para confirmar el hallazgo al 100%.