Apophis no es un cuerpo celeste menor. Con un tamaño estimado de 375 metros, es comparable en altura al edificio Empire State o a la Torre Eiffel. Lo que hace que este evento sea excepcional es la distancia de sobrevuelo.
Se aproximará a solo 32,000 kilómetros de la superficie terrestre.
Esta distancia es menor que la de los satélites de televisión y comunicaciones que operan en la órbita geoestacionaria. Es, en términos astronómicos, un “rozón”.
Millones de personas en África, Europa y Asia podrán verlo cruzar el cielo nocturno como un punto de luz brillante, similar a una estrella en movimiento rápido.
Para la NASA y otras agencias espaciales, este evento es un “laboratorio natural”. La cercanía de Apophis permitirá estudiar cómo la fuerza de marea gravitacional de la Tierra afecta a un cuerpo sólido en el espacio.
Se espera que la gravedad terrestre provoque “terremotos de asteroides” o deslizamientos de rocas en la superficie de Apophis, exponiendo material fresco debajo de su corteza.