Bajo el título “El experimento que salió a la luz...”, las imágenes muestran a una criatura cuya apariencia desafía cualquier explicación lógica inmediata.
El punto más perturbador no es visual, sino auditivo. La criatura emite un sonido que los usuarios describen como un llanto profundamente humano, cargado de una angustia que no parece provenir de una librería de efectos de sonido.
La explicación más probable, aunque menos “mágica”, apunta a una combinación de animatrónica de última generación y efectos prácticos. Artistas de efectos especiales han demostrado que, con silicona médica y motores de precisión, se pueden crear seres que engañan por completo al ojo humano.