Familias de la comunidad denuncian que, desde hace más de una década, no reciben agua apta para el consumo humano, enfrentando graves deficiencias en el suministro.
Juana Castillo Flores, habitante de la zona, relata que el líquido llega directamente desde pozos artesanales, sin pasar por ningún proceso de filtrado o purificación.
Además de la mala calidad, la escasez es otro problema crítico. María Elena y María Inés, también residentes de Tunzingo, señalan que desde el mes de febrero el suministro ha empeorado tras un cambio de tuberías y la instalación de medidores que no han solucionado el desabasto.