La región, vital para la agricultura y la industria, se encuentra en estado de alerta máxima mientras los equipos de rescate luchan contra las inclemencias del tiempo.
Las precipitaciones acumuladas han desbordado ríos secundarios y sistemas de drenaje urbano, sumergiendo calles principales y sótanos en varias ciudades de ambas provincias.
Se han reportado caídas de granizo del tamaño de pelotas de golf, que han perforado techos, destruido miles de hectáreas de cultivos y dañado vehículos estacionados.