De acuerdo con la Secretaría de Salud, el proceso de descomposición de los alimentos se acelera drásticamente cuando estos superan los 30°C. Un descuido en el manejo o almacenamiento de la comida puede transformar un platillo cotidiano en un riesgo para la salud.
Entre las afecciones más comunes detectadas en esta temporada se encuentran la gastritis infecciosa, la salmonelosis, diversas parasitosis y el rotavirus, siendo los menores de edad el grupo más vulnerable.