Aunque a primera vista podría confundirse con los efectos de un terremoto o un tsunami convencional, este fenómeno es el resultado de una combinación crítica de factores meteorológicos y físicos que ocurre durante el deshielo anual.
A diferencia de una inundación común, el empuje de hielo se produce cuando las gruesas placas que cubren los ríos comienzan a fracturarse.
Bajo la superficie, el agua comienza a correr con mayor rapidez por el deshielo primaveral, ejerciendo una presión ascendente sobre las capas superiores.
En las imágenes captadas recientemente, se observa cómo toneladas de hielo sólido son expulsadas del cauce del río hacia la tierra firme. Las placas, que pueden alcanzar alturas de hasta tres metros, avanzan destruyendo mobiliario urbano, como bancas de madera y barandales, con la facilidad con la que se rompería un palillo de dientes.