Una cámara de seguridad captó el momento exacto en que un rayo impactó un árbol de gran altura, transformándolo de un elemento decorativo a escombros humeantes en menos de tres segundos.
Un rayo puede alcanzar temperaturas de hasta 30,000°C (cinco veces más caliente que la superficie del Sol).
Al recibir el impacto, el agua dentro del árbol se convierte instantáneamente en vapor. Esta expansión de gas es tan rápida que la madera simplemente no puede contener la presión y estalla desde adentro hacia afuera.