La violencia en la Montaña de Guerrero ha obligado a decenas de familias a abandonar sus hogares ante los ataques de grupos delictivos. Mientras tanto, los habitantes denuncian abandono por parte de las autoridades y aseguran que han tenido que defenderse solos.
Mientras que en Alcozacán, desplazados de Xicotlán, Tula y Acahuetlán denuncian que, además del miedo, ahora enfrentan escasez de alimento y apoyo.
Por otro lado, el gobierno reconoce 120 desplazados; sin embargo, organizaciones indígenas aseguran que la cifra real supera las 800. Algunas madres de familia, en medio de la desesperación, han pedido ayuda, incluso al gobierno de Donald Trump.