No se trata de una simple falla, sino de una impresionante hendidura que se extiende por 10 kilómetros de longitud, transformando radicalmente la geografía local.
Esta “grieta” no es obra del azar ni del clima reciente. Según expertos en geología, la formación es el resultado de movimientos tectónicos milenarios que han fracturado la corteza en esta región. A diferencia de un cañón erosionado por el agua, esta estructura es una muestra viva de la fuerza interna del planeta, habiendo separado la tierra de manera abrupta y lineal.
Aunque para los locales representa un desafío logístico, para la comunidad científica es un laboratorio natural. El corte permite observar las capas sedimentarias de la tierra, ofreciendo pistas sobre la actividad sísmica de la región a lo largo de los siglos.