Se estima que aproximadamente 80 comerciantes fueron retirados de estas vialidades, donde anteriormente estructuras de madera, rejas y diversos objetos obstruían casi por completo el paso peatonal.
Los transeúntes han recibido la medida con optimismo. Elena Martínez y Gabriel García, residentes de Acapulco, señalaron en entrevista que ahora el flujo es “más continuo” y “tranquilo”. Antes del operativo, la saturación era tal que los peatones incluyendo adultos mayores y personas enfermas se veían obligados a bajar al arroyo vehicular, exponiéndose a accidentes con el tráfico pesado y el transporte público.