Para las integrantes de los colectivos de búsqueda, el 10 de mayo no es una fecha de alegría, sino un recordatorio punzante de la ausencia que cargan en el alma.
En una movilización que recorrió las calles de Chilpancingo y Acapulco, decenas de mujeres alzaron la voz para visibilizar a sus hijos e hijas desaparecidos. Con megáfonos, mantas y pancartas, las madres buscadoras dejaron claro que la justicia es el único regalo que esperan.
Como parte de su protesta, las madres pegaron fichas de búsqueda en muros y monumentos, una acción simbólica para que la sociedad no olvide los rostros de quienes faltan en casa. Los colectivos señalaron que fechas como el 9 y 10 de mayo son especialmente difíciles, pues coinciden con aniversarios y celebraciones que ya no pueden realizarse.