Cifras recientes han puesto de relieve una crisis de seguridad pública crónica: cada día, un promedio de seis personas pierden la vida en el intento desesperado por abordar convoyes que nunca terminan de detenerse.
A diferencia de la mayoría de los sistemas ferroviarios del mundo, en muchas regiones de la India, los trenes mantienen una marcha lenta pero constante mientras los pasajeros suben y bajan de los vagones. Esta práctica, impulsada por la sobrepoblación y la necesidad de mantener horarios imposibles, ha convertido los andenes en zonas de alto riesgo.
El año 2025 cerró con un balance desolador: 2,287 personas murieron bajo las ruedas de los trenes o al caer en el hueco entre el coche y el andén.
En las últimas dos décadas, 66,000 personas han fallecido en incidentes ferroviarios solo en esta metrópolis.
Saturación total: Los trenes diseñados para transportar a 1,700 personas suelen llevar a más de 4,500 durante las horas pico, lo que obliga a los pasajeros a colgar de las puertas o intentar saltar al vagón antes de que este se detenga.